Carta del Presidente

Javier Botín, Presidente de la Fundación Botín
Javier Botín, Presidente de la Fundación Botín

La manera en la que ha evolucionado el sector social español durante los últios años demuestra que es uno de los que mejor ha sabido reaccionar a la complicada situación por la que ha atravesado nuestro país: ha respondido bien a retos muy difíciles, y ha sabido aprovechar lo que de oportunidad ha tenido y tiene esta crisis.

Si en 2007 las instituciones del sector social atendíamos a 37 millones de personas, en 2015 -y en un entorno de descenso de las subvenciones públicas y de las aportaciones privadas- llegábamos a más de 53 millones; si en 2008 las entidades de acción social del tercer sector generaron el 3,1% del empleo que se creó en España, en 2013 ese porcentaje se incrementó hasta el 4,6%.

Estos son solo dos indicadores de la transformación profunda que está viviendo nuestro sector, de la que no me parece aventurado decir que otros sectores podrían sacar lecciones muy positivas. Una transformación que se ha logrado con más innovación, más eficiencia y más colaboración.

La Fundación Botín no ha sido ajena a este proceso. A lo largo de los últimos años, y muy especialmente en 2015, hemos colaborado más con otras organizaciones para ganar en eficiencia social; hemos seguido trabajando en sistemas de medición cada vez más precisos, y hemos explorado nuevos modelos de acción social.

Buscar sistemas de medición de impacto cada vez más precisos es imprescindible para tener muy claros los objetivos finales de cada programa, y para centrar los recursos en las estrategias que mejores resultados producen. Es algo de lo que se ha beneficiado mucho el programa que la Fundación Botín desarrolla en el Valle del Nansa, en Cantabria, para fomentar iniciativas empresariales en el medio rural. Nansaemprende, ya en su quinto año de andadura, ha contribuido a crear 32 empresas (otras 14 están en trámites de apertura) que emplean a 73 personas y facturan, en su conjunto, 1,5 millones de euros.

También estamos midiendo más y mejor en Educación Responsable, el programa para el desarrollo de la inteligencia emocional y social que ya están implementando más de 200 centros educativos en toda España y que pronto empezará en América Latina. En 2015 hemos recibido las conclusiones de una exhaustiva evaluación hecha de la mano de la Universidad de Cantabria que ha durado tres años. Aún estamos analizando en profundidad los datos, pero ya sabemos que confirman e incluso mejoran los buenos resultados que se obtuvieron en la primera evaluación, realizada entre 2007 y 2009, cuando aún se trataba solo de un proyecto piloto en tres colegios de Cantabria.

Un buen ejemplo tanto de innovación como de colaboración es el nuevo modelo de cofinanciación que hemos desarrollado para el programa Mind the Gap, que tiene por objeto crear empresas biotecnológicas basadas en los descubrimientos de algunos de nuestros mejores científicos. Las seis empresas que surgirán de las dos próximas convocatorias serán financiadas no solo por la Fundación Botín, como hasta ahora, sino en colaboración con cinco inversores privados; un innovador modelo colaborativo social y privado de inversión de impacto ("impact investing") que aprovecha la experiencia adquirida en gestión de la transferencia tecnológica desde que Mind the Gap empezó, en 2011. Hacerlo así, además, permitirá multiplicar por seis la eficiencia social del programa.

El Desafío de Talento Solidario es también fruto de la voluntad de innovar para seguir mejorando los programas que ya desarrollamos, buscando en este caso derivadas de los mismos para explorar nuevas soluciones a retos sociales. El Desafío nos permitió estudiar en 2015 cerca de 300 ideas para mejorar la calidad de la educación en nuestro país. Es interesante comprobar, además, que los tres proyectos finalistas que apoyamos están siendo desarrollados por siete organiaciones sociales que se han conocido y que han decidido colaborar entre sí gracias a su participación en esta iniciativa.

Pero si hay un proyecto innovador en el que la Fundación Botín lleva años trabajando y que será sin duda el más importante de su historia, ese es el Centro Botín de Santander. El Centro Botín será un centro de arte internacional que dará continuidad y potenciará el trabajo de formación, investigación y divulgación que la Fundación lleva más de 25 años desarrollando en artes plásticas, pero que será también un lugar para el desarrollo de la creatividad que aprovechará el enorme potencial formativo que tienen las artes. Ello ya está siendo posible gracias a la innovadora metodología que estamos desarrollando con la Universidad de Yale, y que en 2015 arrojó unos magníficos resultados tanto en niños como en adultos.

La construcción del Centro Botín avanza a buen ritmo y, en paralelo, la Fundación ha seguido desarrollando un programa artístico de máximo nivel. En este sentido, en 2015 habría que destacar dos hitos importantes: la exposición Sol LeWitt: 17 Wall Drawings 1970-2015, que fue posible gracias a la colaboración con la Yale University Art Gallery y el Estate de Sol LeWitt, y que incluía la selección más ambiciosa realizada en España dedicada en exclusiva al dibujo mural del artista; así como la presentación del catálogo razonado de Bartolomé Esteban Murillo, fruto de un exhaustivo y riguroso trabajo iniciado en 2012 y dirigido por Manuela Mena, miembro de la Comisión Asesora de Artes Plásticas de la Fundación Botín.

Por otro lado, las 74 actividades de verano que tuvieron lugar en los Jardines de Pereda, en el entorno del Centro Botín, en las que participaron 14.000 personas, son ya una pequeña muestra de cómo el Centro puede revitalizar y potenciar con las artes la vida de Santander, que es su principal objetivo. Desde la Fundación Botín no podemos sino agradecer la confianza y el compromiso de los cientos de personas e instituciones que durante 2015 nos han acompañado en este intento continuo de seguir explorando nuevas formas de generar riqueza y desarrollo social. Muchas gracias a todos ellos.


Javier Botín
Presidente del Patronato

 

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